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Aquí tienes lo siguiente:


01) ¿Qué se entiende por Reencarnación?
* * Mi criterio sobre La Reencarnación.
* * ¿Qué son la ley del Karma y Dharma?
* * Cuando un Alma ingresa en la Tierra.

02) ¿En qué tipo de Cuerpo y Circunstancias reencarnamos?
* * Cuerpo y Circunstancias en nuestro renacer.
* * ¿Por qué reencarnamos en cuerpos con defectos físicos?
* * Incorporación de un Alma en su Cuerpo.
* * Cada alma infunde sus rasgos al que será su cuerpo.
* * ¿Los animales se reencarnan?
* * ¿Las plantas se reencarnan?
* * Lo "Humano" es sólo un peldaño más de nuestro Camino.

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01) ¿Qué se entiende por Reencarnación?

* * Mi criterio sobre La Reencarnación.-

      Mi criterio personal sobre la Reencarnación es el siguiente:

      Volver a encarnar en un cuerpo físico después de haber muerto; es decir, volver a nacer e ir desarrollando vidas sucesivas. Vidas que irán significando el "hilo continuo" del proceso de cada Ser, análogo a lo que en una vida vienen a ser los sucesivos días y etapas de la misma.

      Entre cada vida en el cuerpo, el Alma, o elemento inmortal de cada Ser, desarrolla otros modos de vivencia en dimensiones diferentes. Esas épocas de transición entre vida y vida en el cuerpo son análogas a lo que en una vida serían las noches entre cada día y día; situaciones especiales de la Conciencia donde poder metabolizar y complementar las vivencias experimentadas en este plano de la materia regido por la finitud o limitación del tiempo y del espacio.


* * ¿Qué son la ley del Karma y Dharma?

      Uniendo ambos conceptos, para mí difíciles de separar como ideas que puedan discurrir una al margen de la otra, comento que existe una Ley subyacente en todo acontecimiento vital, que dirige a los seres hacia el cometido de la Vida misma: Adquirir Conciencia de Sí.

      ¿Qué quiero decir con esto?
      Que hay un Principio (lo llamo así mejor que Ley) que dirige Todo hacia el destino de Sí mismo, haciendo pasar a cada elemento por los niveles y circunstancias que le posibilitarán tal objetivo. Objetivo que no está fuera de Sí, pero que posibilita enriquecimiento propio.

      Mas para ese enriquecimiento propio se hace preciso la creación del sentimiento de "separatividad", de "distanciamiento", de "el otro distinto a mí" o "separado de mí".

      Dharma - sería el Camino a recorrer y el Principio que lo rige.
      Karma - sería el matiz que adquieren los modos que pueden ser considerados de los procesos del Camino.

      En palabras más allegadas, diré que Karma, o expresión más occidental de ese concepto global, es el Principio vital que rige la posibilidad de ir aprendiendo sobre nosotros mismos en ese objetivo de Camino universal.
      Es lo que nos da la oportunidad de que conozcamos, a partir de nuestra propia experiencia, lo que está en nosotros en posibilidad de proyectar hacia fuera, que sería lo mismo que decir, lo que en nuestro interior reina como posibilidad creadora.

      Somos "creatividad vital" emanando hacia nuestro contexto "externo" lo que fluye en nuestro interior, a fin de que podamos tomar Conciencia de lo que vamos construyendo en nosotros de ese potencial creativo o generativo.

      No se trata, pues, de "tener que pagar" lo que ocasionamos a otros, sino de "poder percibir en nuestra propia realidad sensorial" (nuestro cuerpo y estados emocionales) lo que es el potencial al que vamos dando lugar.


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* * Cuando un Alma ingresa en la Tierra.

      Cuando venimos a nacer a la Tierra, "con nuestra primera respiración nos hacemos ciudadanos de este mundo". A partir de entonces y gracias a nuestra constante actividad respiratoria, iremos incidiendo en la atmósfera psíquica del Planeta. Incidencia que tiene lugar a través del constante intercambio de los fluidos etéreos donde intervienen nuestros pulmones. Fluidos a través de los cuales exhalamos los propios desarrollos de nuestra mente, y por donde recibimos los desarrollados por el colectivo humano.

      Un Alma, cuando se incorpora al Colectivo humano terrestre a través de una encarnación, viene sólo como destello o punto de Luz, sin traer en ello más que su "potencial" vital o niveles de conciencia desarrollados. Con él iniciará una creciente influencia sobre las características del óvulo fecundado, que irá dando forma al Cuerpo físico que caracterizará a los valores humanos que viene a expresar y, con ellos, trabajar su propia evolución psíquica y, al mismo tiempo, la del colectivo donde ingresa.

      De la atmósfera psíquica terrestre irá canalizando (tomando en uso) los valores psíquicos que hayan venido caracterizando su personalidad humana terrestre, a fin de irlos transformando (evolucionando) en sí, tal como un árbol hace con los elementos de la tierra donde implanta sus raíces, y exhalando a la atmósfera el fruto de su metabolismo más interno.

      Cuando el Alma se marcha desencarnada, al igual que deja acá todo el componente orgánico (materia terrestre cada vez más sutilizada) del que se sirvió para expresarse, deja también en la atmósfera psíquica planetaria los procesos psíquicos en los que intervino su ser, con las modificaciones de éstos que sus actitudes vivenciales dieron lugar.

      Y es así como con el paso de cada Alma por la vivencia terrestre, el Planeta va evolucionando su atmósfera psíquica, posibilitándose en él cada vez más actitudes de cierta elevada moralidad, acercándonos a ciertas cotas de sentimientos de paz, cooperación, solidaridad, bondad y amor espiritual. Por contra, los valores psíquicos de más belicosidad y barbarie, van poco a poco perdiendo sus posibilidades de expresión, al irse transformando las energías u ondas vibratorias que alimentaban y posibilitaban sus expresiones.

      La cualidad de la energía de la actitud que invirtamos para armonizar un conflicto determinado, será la que hagamos crecer en el contexto planetario. Será, por ejemplo, la Tolerancia, si con ella suavizamos la aspereza que mantiene un conflicto entre personas o circunstancias. Si en lugar de ello respondemos con las actitudes propias que caracterizan aún a las situaciones de conflicto, nada haremos por su evolución y éstas seguirán envolviéndonos.

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02) ¿En qué tipo de Cuerpo y Circunstancias reencarnamos?

* * Cuerpo y Circunstancias en nuestro renacer.

      Todas las vidas se expresan como un hilo continuo, con cambios muy sutiles o pequeños, pero que nuestra conciencia física puede apreciar como algo a saltos grandes y desconectados, porque falla en ella la memoria completa y la comprensión de todos sus procesos.

      Todo está sujeto a unas Leyes o Principios que rigen el proceso de crecimiento de las Almas, y muestran cómo de lo que se trata es de ir creciendo en la conciencia de los dos Pilares que sustentan la esencia de la Vida, que son el Amor y la Sabiduría.

      Nuestro cuerpo es prácticamente idéntico al anterior y seguirá definiendo los caracteres de nuestra personalidad.

      Y nuestras circunstancias serán aquellas que nuestro propio proceso personal vaya generando y precisando para seguir la evolución marcada en su interior.

      Solemos abordar la vida desde el miedo a la inseguridad de permanencia en lo que percibimos que somos, un cuerpo sujeto a muchas inclemencias y con apariencia de finitud, de sufrimiento y de muerte.

      Esto es debido a nuestro aún poquísimo desarrollo de la conciencia de lo que realmente significa la vida en el cuerpo.

      Y todo ello nos lleva a una serie de comportamientos y de pugnas en busca de una seguridad que nada tiene que ver con lo que somos en esencia.

      Así pues, estamos dados a acciones y actitudes internas de bastante incoherencia y bien alejadas de la creatividad vital que impera desde nuestro interior.

      Esa creatividad interna de improcedencias va dando lugar a circunstancias de su análoga cualidad, es decir, de incoherencias para con la Vida.

      El ir dándonos cuenta del efecto de nuestros actos y pensamientos es un objetivo importante de la vida en el cuerpo, y consiste en experimentar de aquello que generamos, es decir, de vivir envueltos por lo que en nosotros está el proyectar hacia fuera, hacia los demás, motivado por los modos en que nos concebimos y concebimos a los demás.

      Iremos, pues, experimentando en nosotros lo que hacemos o proyectamos hacia los demás, para ir comprendiendo lo que es oportuno a la Vida que Somos.

      Cada reencarnación es como un nuevo día, una nueva oportunidad para seguir percibiendo y alcanzar a saber qué debo hacer para lograr me envuelva lo que voy considerando como lo óptimo a esperar de la Vida.

      Por esta razón pasamos por situaciones de poder, de vanidad, de egoísmo, etc., hasta conocer que desde el saber ser Amor nos conduce a la Sabiduría y, con ambos, a cotas de intensidad de vida cada vez de más amplia y perdurable felicidad.


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* * ¿Por qué reencarnamos en cuerpos con defectos físicos?

      Considerando que: "Nuestro cuerpo es prácticamente idéntico al anterior y seguirá definiendo los caracteres de nuestra personalidad ",...

      ... podremos entender que nuestros cuerpos no son más que la "representación de nuestra condición mental, expresada en los niveles de lo orgánico o de sensibilidad material", para a través de esta forma podernos desenvolver en la vida sensorial y desarrollar así la "Conciencia del Ser que Somos". Por ello, es fácil comprender que la condición de nuestro cuerpo actual tiene todo que ver con lo que hemos ido generando en él, es decir, en nuestra condición mental (valores y actitudes desarrolladas en nuestra condición interna de ser) durante cada uno de nuestros procesos encarnatorios anteriores.

      De esta manera podremos constatar que los defectos físicos (y también nuestras capacidades positivas) que hemos tenido en nuestra vida anterior, así como el tipo de enfermedad a la que éramos propensos, vienen de nuevo a manifestarse en la vida actual.

      Esto no es más que el fruto de esa identidad que viene manifestándose en nuestra personalidad, cuyos procesos de transformación o evolución son excesivamente lentos, debido a lo que mucho nos cuesta reconsiderar en nuestras actitudes de vida.

      Lo importante de todo esto que viene a repetirse en nuestra condición física, es que vayamos aprendiendo lo que ello tiene que ver con esas actitudes y valores de nuestra condición de pensamiento y sentimiento, y procuremos ir equilibrándolos sabiendo aflojar en algunas de nuestras tendencias de comportamiento, y cultivando las que se correspondan con lo que tendemos a marginar o menospreciar en nuestra persona, pero que son causa de esas anomalías físicas.


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* * Incorporación de un Alma en su Cuerpo.

      Si bien el alma que va a reencarnar ya conecta con los que van a ser sus progenitores desde al menos posibles semanas antes del momento de la concepción (de la fecundación del óvulo), aunque de una forma subconsciente por parte de estos, su incorporación al feto va siendo de forma progresiva conforme discurre el embarazo.

      A medida que la estructuración orgánica del feto se va formando, es como el alma se va sintiendo cada vez más “atrapada” por aquel. Mientras tanto, va “viviendo” en los niveles de realidad que le sean propios como alma libre de la condición encarnada.

      He conocido experiencia de madre que percibía cuándo el Ser (alma) de su hijo en gestación se incorporaba o cuándo se alejaba, cosa la cual solía ocurrir con cambios en el estado de ánimo de la madre o de su entorno.

      Todo esto nos viene a decir que un feto en gestación no está desligado de un alma específica, aquella que con sus modos peculiares de ser va alimentando, ya previamente a su aparición encarnada, los modos de las diferentes estructuras orgánicas que lo van a caracterizar como en sí es.

      La encarnación tiene lugar en el momento en que la criatura nace y realiza su primera respiración (realizar su primera inhalación de aire de la atmósfera terrestre). Cosa diferente es su modo de estar vinculado al cuerpo nacido, con el que puede sentirse más o menos envuelto y condicionado por sus circunstancias.

      El ser puede desligar bastante su implicación con la criatura, pero siempre será a costa de la integridad física de ésta. En la medida de su mayor vinculación, la criatura por nacer adquirirá mayor coherencia en su normalización corporal.

      Una vez ocurrido el nacimiento de la criatura, no por ello el alma va a estar ya anclada sin poder salir o “alejarse” circunstancialmente del cuerpo, pues tenemos las experiencias de los viajes astrales conscientes, que nos han venido informando de que las “salidas” son casi a diario, aunque de forma consciente sean muy pocos los individuos que la experimentan.

      De forma análoga a la muerte, cuando hay un debilitamiento importante de la conciencia, como es el caso de sueños profundos (e incluso situaciones críticas de enfermedad grave), el alma puede tener otras experiencias fuera del cuerpo, que habitualmente tratan de servir de apoyo a lo que la persona viene desarrollando en su vida física.

      No obstante estos alejamientos, el alma sigue alimentando las dos constantes vitales que precisa la vida del cuerpo, como son el ritmo cardiaco y el respiratorio; nutrición energética que hará a través de lo que venimos a llamar “cordón de plata”, cordón energético por donde discurre la energía personal entre el "cuerpo mental" y el "cuerpo físico" del individuo cuando ambos se alejan y mientras el cuerpo se mantenga con “vida” orgánica. La ruptura de dicho cordón de plata significaría la ruptura del enlace del cuerpo mental con el físico, lo cual acarrearía la muerte de este último con liberación del primero hacia los planos astrales.

      Podría definirse el Cuerpo Mental como la personalidad del sujeto no condicionada por la estructura física de su cuerpo orgánico. No está sujeto a “forma” específica, siendo la propia conciencia del individuo quien se la va dando desde el sentimiento que va manteniendo o adquiriendo de él en cada momento o circunstancia cuando está “fuera del cuerpo”. Recien salido de su cuerpo físico, suele presentarse con la forma de éste, por el hábito adquirido en su propio autoreconocimiento personal.


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* * Cada alma infunde sus rasgos al que será su cuerpo.

      Debemos considerar que el cuerpo que se gesta no es “un cuerpo cualquiera” que después servirá al alma que decida vincularse a él. Desde un primer momento es un alma concreta quien va insuflando al cuerpo las características de su personalidad, lo cual va conformando el cuerpo de una manera y cualidad muy específica, tanto que los valores que el alma viene a seguir cultivando se irán materializando en los modos de la estructura corporal.

      Y es más, ya antes de la concepción, las necesidades generativas del cuerpo en cuestión irán moviendo circunstancias de los que van a ser sus padres biológicos para que estos adecuen una serie de circunstancias personales en ellos y en el entorno de la ya cercana gestación, para que todos los valores de influencia energética que precisa tal conformación corporal tengan lugar en torno del feto.

      De la misma manera, durante todo el proceso de la gestación, los hábitos de sus progenitores se adecuarán a lo que el feto necesita para la conformación corporal que es propia de la criatura por nacer a la vida encarnada. No es por tanto lo que se tiene creído, de que el feto se ve afectado por los hábitos y circunstancias de los padres, sino que es el propio alma a encarnar la que va haciendo posible, por la condición de sus propios fluidos vitales que lo caracterizan, quien va dando lugar a aquellas circunstancias en torno a la gestación de su cuerpo.

      En lo humano, es preciso que en los progenitores, o entre ambos, se conjuguen los modos estructurales que precisa la criatura por nacer a través de ellos. A más similitud de elementos en ambos, más posibilidad de parecidos habrá en su prole (los hijos a que den lugar).

      Cuando una madre gesta a una criatura que tiene mucho parecido con ella, la madre apenas percibe cambios en sus necesidades (en lo que han venido siendo sus hábitos). Sin embargo, cuando gesta a una criatura bien diferente, los cambios de hábitos de la madre durante la gestación pueden llegar a ser tremendos. Esos cambios (nutricionales, dinámicos, de comportamiento, ambientales,...) fuerzan modificaciones en las reacciones fisiológicas de la madre, necesarias para la generación de lo que caracteriza al hijo que gesta.


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* * ¿Los animales se reencarnan?

      Si entendemos cómo es el “proceso de desarrollo de la Conciencia”, del sentido en sí de la Vida, percibiremos la lógica que hay en la reencarnación animal.

      Una cosa es equiparar al Alma con la condición Humana, y otra es el considerar al Alma como la Entidad individualizada que va desarrollando grados de conciencia de sí progresivamente.

      El animal se diferencia de lo humano exclusivamente por su grado de conciencia y por las cualidades que en ello ha venido desarrollando.

      Un alma, para llegar a su condición de conciencia humana, ha tenido que pasar por todos los grados de aquella que caracterizan a reinos inferiores, donde poco a poco se han desarrollado los muy diversos valores que paso a paso la van caracterizando.

      La “Conciencia”, como su nombre indica, no es algo que surge de una “nada”, sino de un proceso paulatino que, por tan variado y complejo como llega a poder ser desde la simplicidad más plena o absoluta, requiere de un tiempo que se sale de nuestra comprensión, pues entra en el área de lo que denominamos “infinito”.


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* * ¿Las plantas se reencarnan?

      El reino Vegetal es una fase de desarrollo de la conciencia donde se va estructurando la base sobre la que se desarrollará más tarde, en la animal, lo que vendrán a ser los elementos de sensibilización que hagan posible el establecimiento de un cerebro.

      Es decir, es la fase del Alma donde se estructura el soporte básico que precisarán sus factores de sensibilidad cerebral. En ella se van generando las primeras estructuras se “sensibilidad orgánica” (puramente corpóreas) que dan paso a la condición “orgánica” o de un todo organizado hacia una finalidad funcional de enriquecimiento vivencial individual.

      Como rasgos más generales de los diferentes reinos ya en la condición humana, podría ser en lo Vegetativo el sistema óseo (sostén estructural), el sistema digestivo (nutricional) y el sistema conjuntivo (recubrimiento). Lo Animal sería el sistema muscular (autonomía de ubicación), sistema visceral (centros específicos de concentración de los diferentes valores energéticos del individuo), órganos sensoriales (factores de desarrollo específico que van dando lugar al establecimiento del cerebro), y glándulas endocrinas (elementos específicos de control de los modos de circulación y emisión de la energía de cada centro visceral orgánico).

      Si analizamos la condición Animal, ¿qué seríamos capaces de añadir a lo que fuere ya específicamente la condición Humana? Pues la verdad es que casi nada a nivel perceptible orgánico. Tan sólo sutiles matices de la condición orgánica de casi todo en general, pero difíciles de diferenciar realmente.

      ¿Qué nos muestra esto? Pues que mucho tenemos aún de nuestra fase de desarrollo de conciencia pasada, y mucho por clarificar de lo que debe realmente ser la condición de Humanos que tanto quiere sentirse diferente a lo que fue o… quizás, estamos aún siendo.

      En lo que llamamos Humano se mantienen con fuerza las inercias de depredación, de competitividad, de pugnas,…más una nueva condición que no existía en lo animal: La capacidad para ir contra su propia naturaleza (sus congéneres y el medio que los cobija y alimenta), es decir, lo que bíblicamente se vino a denominar “la Bestia”.

      Ante esto me surge una nueva pregunta:
      El Alma del ser al que nos atrevemos a llamar Humano, ¿es realmente Humana? Y entendamos como “humana” una condición que supere a la Animal, tal como ésta superó a la Vegetal una vez bien diferenciados sus primeros brotes de difícil distinción entre organismos animales/vegetales.

      ¿No estaremos aún en esa fase que caracterizó a esas células que no sabíamos bien decir de ellas si eran animal o vegetal, pero ahora aplicado a la fase “animal/humano”?


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* * Lo "Humano" es sólo un peldaño más de nuestro Camino.

      Mi apreciada amiga Virginia planteó lo siguiente:
      "Pienso que el alma se considera humana porque tendemos a sentirnos el ombligo del mundo y del universo.
      El alma no es humana. ¡Valla como ha sonado esto¡ No quiero decir que esté en lo cierto, sólo es mi opinión.
      Considero que el alma es una conciencia superior que tiene que ir evolucionando, y para ello subir por la gran escalera del aprendizaje de los diferentes reinos.
      Quizás esta conciencia busca la perfección de un ser cuyo resultado no tiene por qué ser humano."

      Sus palabras tienen mucho sentido, que la pretensión del Alma no es alcanzar solamente la condición de “Humana”. Esto será simplemente un peldaño más en su escalada universal de Valores.

      El estar nosotros “en torno” a ese peldaño es lo que nos hace pensar que esa debe ser su aspiración máxima, por considerar que por encima de nosotros sólo debe estar “Dios”, incluso “al cual” tendemos a hacerlo a nuestra imagen y semejanza, pues a la imaginación y a la coherencia nos cuesta hermanarlas.

      Resulta que, al igual que nuestro planeta Tierra no es más comparativamente que una infinitesimal mota de polvo cósmico dentro de la inmensidad del Universo, pues más o menos así es la “condición” humana. Y no quiere esto decir que carezca de gran valor, pero sí comparativamente en lo que debemos ir aspirando a alcanzar como realidad de Ser que Somos, como Conciencia Universal que debemos desarrollar “dentro” de nosotros mismos.

      Llegado a este terreno nos podemos perder en la serie de conjeturas que podríamos tejer, así que dejémoslo aquí, que ya suficiente tarea tenemos con aprender realmente a ser lo que “a veces, y sólo a veces” clarificamos sobre lo que debería ser la condición de humanidad, más allá de las inercias de animalidad que aún imperan en todos nosotros, algo importante a poder trascender para atisbar conceptos de humanidad.


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